Estamos en tiempos de olimpiadas. Los medios de comunicación se deshacen en loas con nuestros deportistas y atletas. El reto es superar la marca del 92, o en todo caso hacerlo mejor que en las olimpiadas anteriores. Este ha sido un año de logros deportivos. Ahí están los triunfos de la selección española de fútbol, de Rafa Nadal, de nuestros ciclistas… Tenemos deportistas que están entre los mejores del mundo, algo de lo que estar orgullosos. Ojalá se tratara con tanto mimo a los nuevos creadores, a las jóvenes promesas, a los relevos de la cultura. Ojalá se le ofreciera futuro a nuestros jóvenes investigadores, que en muchos casos tienen que irse al extranjero para seguir desarrollando la profesión. España debería plantearse que el deporte no es nuestro único estandarte. No siempre vamos a vivir de Picasso, de Almodóvar, de Lorca, de Cervantes. Antes había un Manolo Santana, ahora tenemos un Rafa Nadal.